"Matar a todos, perdonar el asesinato en primer grado, apoyar el canibalismo, comer mierda,
¡Esa es mi política y mi vida!"
-Divine/ Babs Johnson en Pink Flamingos (John Waters, 1972)
Retratista gamberro del paisaje freak americano, Waters es venerado desde su acceso a presupuestos más holgados y a las Hollywood Stars, sin perder por ello demasiada substancia trash, y si ganando en expectación y curiosamente en cariño del público. Siempre fiel a su equipo de actores con más de circo de los horrores que de auténticos intérpretes, la escoria de Baltimore era su círculo íntimo, con quienes compartía las ganas de pasar un rato divertido y tocar las narices. Personaje polémico y muy popular en bastantes ambientes bizarros, demostró tras años de director, guionista y productor de mugrientas y creativas pesadillas Baltimorianas, ser un realizador capaz de asumir que crecer implica madurar, aunque sin perder la acidez y amor por la irreverencia.
Waters se dice deudor de muchas películas y también influido y seguidor de fenómenos sociales de la américa profunda; desde "El Mago de Oz", Russ Meyers, Andy Warhol o el genial William Castle hasta el mismo Charles Manson, así como sibarita cinéfago de Preminger y del cine independiente de la época, influencias a las que claramente prefería arrastrar un poco por el fango, afilarles las aristas y hacer un poco de sangre. Su primer largo, "Mondo Trasho", lo grabó con 2.000 $ que le prestó su señor padre. Un original y aberrante espectáculo donde los diálogos quedan excluidos y todo se desarrolla al ritmo del rock más casposo y pegajoso. "Desperate Living" reproducía un sórdido cuento de hadas con todos sus dudosos componentes en escenarios de cartón que emulaba una especie de castillo Disney. "Multiple Maniacs", enloquecido drama freak, pareció influir en alguna secuencia sacrílega del eterno noir satánico "El exorcista". Los experimentos depravados de waters previos a "Pink Flamingos" no tienen desperdicio. Si bien, a partir de ahí, iniciaría una tendencia de normalización de su imaginario en que cierta sutileza crítica y la ironía, jugarían a su favor, aunque nunca rechazando al 100% los elementos que le catapultaron como el "Rey del cine-mierda". Prueba de ello son todas sus películas que a partir de los ochenta se tornaban más y más aseadas, hasta el punto que su fantástica "Hairspray" parecía el título perfecto con que disfrutar en familia.
El remake de 2007 fue el panteón pop con que Hollywood trató de darle las gracias, aunque los estudios tuviesen que licuar todo el original para añadirlo a un zumo muchísimo más vitaminado, transmitiendo eso si, una energía renovada y agigantada. Hollywood le debe más a John Waters que Waters a ellos.
El remake de 2007 fue el panteón pop con que Hollywood trató de darle las gracias, aunque los estudios tuviesen que licuar todo el original para añadirlo a un zumo muchísimo más vitaminado, transmitiendo eso si, una energía renovada y agigantada. Hollywood le debe más a John Waters que Waters a ellos.
Firmó en los noventa tres películas que si bien mantenían una soterrada carga del mismo humor salvaje y burdo, resultaban más higiénicas formalmente que las anteriores lo que demostraba la evolución y capacidad de Waters para obras mayores, con "Cry Baby", "Los asesinatos de mamá" y "Pecker".
A pesar de esta evolución, la necesidad de Waters de provocar la incomodidad incluso con Melanie Griffith abanderando un cine absolutamente independiente y terrorista, nos proporcionó algunas horas de diversión y casi felicidad. Era una gozada ver salir de la sala a preocupados padres de familia y parejitas un poco aturdidas con "Cecil B Demented" y "A Dirty Shame", siendo esta última -a mayor gloria de su título en inglés- carnaza de cine en versión original
Durante tiempo se especuló con que alguna productora de Hollywood andaba interesada en la secuela de "Flamingos", pero censuraban la idea de que en una de sus películas apareciese ningún "zurullo". Si, ironías de la vida y de Hollywood, la fábrica de mierda más grande del mundo. Además, la muerte de muchos de sus colaboradores y amigos entre ellos la inefable Divine, acabó siendo el detonante para que Waters diera por concluidas las negociaciones con los grandes estudios.
Le queda, a estas alturas un sueño por cumplir, la adaptación al cine de la inolvidable "La conjura de los necios". Desde aquí mi apoyo más entusiasta.
Bravo Mr. Waters
"Seguramente una de las películas más viles, estúpidas y repulsivas" (Variety, sobre Pink Flamingos)
No hay comentarios:
Publicar un comentario